Nacido y criado en el corazón de una comunidad trabajadora, mi camino en la vida pública no comenzó en un despacho, sino en las calles. Desde joven, entendí que los problemas estructurales de nuestra ciudad —la falta de agua, la inseguridad y el desempleo— no se resuelven con promesas vacías, sino con **gestión basada en datos y una profunda empatía humana.**
Durante mi etapa universitaria, lideré movimientos estudiantiles que exigían la modernización de los planes de estudio, logrando la implementación del primer laboratorio de tecnología cívica de la facultad. Tras graduarme con honores en Ciencias Políticas, decidí especializarme en la intersección de la tecnología y el urbanismo, convencido de que la "Smart City" debe ser, ante todo, una ciudad para la gente.
Mi salto a la gestión pública profesional se dio como Coordinador de Desarrollo Barrial, donde gestioné con éxito el saneamiento de zonas críticas y la recuperación de espacios públicos que el narcotráfico había tomado. Mi paso por la Dirección de Innovación Social marcó un antes y un después en mi carrera: logramos reducir la brecha digital en un 30% mediante la creación de redes de fibra óptica comunitaria y centros de capacitación que hoy son el modelo de "Faro Digital".
No soy un político de escritorio. Mi metodología de trabajo se basa en la "Gobernanza de Terreno": paso el 60% de mi semana fuera de la oficina, supervisando obras de empedrado, evaluando la calidad del agua en los pozos comunitarios y dialogando con los consejos vecinales. Esta cercanía me ha permitido diseñar políticas que no mueren en un papel, sino que florecen en la mesa de cada familia.
Hoy, mi carrera se encuentra en una etapa de madurez y ascenso. Mi compromiso es elevar el estándar de lo que esperamos de nuestros servidores públicos. No busco ocupar un cargo; busco liderar una transformación donde la transparencia sea absoluta, la innovación sea la norma y la dignidad ciudadana sea el eje innegociable de cada decisión.